domingo, 1 de diciembre de 2019

SEÑALES DE ALERTA DE LOS TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA

Introducción

El trastorno del espectro autista es una alteración del desarrollo neural que se refleja en modificaciones significativas de la conducta infantil.
A la fecha, la detección del autismo aún carece de pruebas de laboratorio precisas para su confirmación, por lo que el diagnóstico concluyente se obtiene después de la observación apropiada de cambios conductuales. Si bien el estudio observacional de la conducta es una actividad ampliamente utilizada en animales desde el siglo pasado, el análisis de la conducta en niños con autismo entró apenas en los años recientes a
una fase de consolidación. Esa es una de las razones por las que se explica el aparente crecimiento exponencial que se observa actualmente del trastorno, que en las estadísticas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos se ha llegado a determinar la proporción de 1:68; esto es, un niño autista por cada 68 niños con desarrollo típico.
En la versión más reciente del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V), publicado por la Asociación Psiquiátrica
Americana, se describe al autismo como un trastorno con amplio espectro de manifestaciones conductuales que incluyen decremento en la interacción social, decremento en las habilidades de comunicación verbal o respuestas inapropiadas durante la conversación, manifestaciones de
conductas repetitivas o estereotipadas, carencia de empatía para entablar relaciones afectivas y obsesiones inapropiadas sobre objetos específicos.
Todo esto acompañado de un complejo cognitivo que va desde altos niveles de inteligencia hasta severas alteraciones intelectuales. Por ello, ahora se reconoce al autismo como un abanico de manifestaciones agrupadas bajo el concepto de Trastorno del Espectro Autista o TEA.

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Comorbilidad en el autismo. En adición a las tres manifestaciones conductuales con las que se reconoce el autismo (círculo azul), el trastorno es acompañado por otras alteraciones neurales que se observan en mayor o menor proporción (círculos grises). La ansiedad y el déficit de atención e hiperactividad son los de mayor proporción de comorbilidad, mientras que las conductas obsesivas-compulsivas son las de menor proporción de comorbilidad.

MODO DE INICIO

Según los manuales, para un diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), los síntomas deben estar presentes en el periodo de desarrollo temprano.
Mientras que la mayoría de niños con TEA muestra síntomas a los tres años de edad, las investigaciones actuales sugieren que los síntomas aparecen siguiendo tres patrones diferentes:

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■ La manera más común de presentar síntomas es en el primer año de vida, tal y como fue descrito por Kanner.

■ El segundo modo de aparición, llamado regresión
en el desarrollo o regresión autística, se manifiesta por una pérdida en habilidades previamente adquiridas. La regresión entre niños con TEA puede ser definida generalmente como una pérdida de habilidades sociales, de comunicación o motoras antes de los 36 meses. Algunos padres relatan un desarrollo cercano a la normalidad, pero suele haber muestras de anormalidades en el desarrollo antes de la pérdida. Un creciente número de investigaciones sugieren que la regresión puede afectar a una o a varias áreas del desarrollo. Las áreas donde normalmente se da la pérdida son la social, la del lenguaje y la motora; la pérdida cognitiva está todavía en discusión.

■ En el último modo de aparición, el niño consigue avanzar a través de los diferentes hitos del desarrollo seguido de un parón en el mismo. Este patrón fue descrito por primera vez por Siperstein y Volkmar, los niños de este grupo normalmente muestran retrasos ligeros en el desarrollo hasta aproximadamente los dos años, es entonces cuando experimentan un parón gradual o brusco en el desarrollo que restringe la adquisición de futuras habilidades.


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EDAD DE INICIO Y DISCAPACIDAD ASOCIADA

Los TEA están presentes desde el nacimiento, aunque la edad en que los síntomas se hacen evidentes, varía de unos individuos a otros. En los casos típicos de autismo descritos por Kanner, sobre todo cuando había retraso en el desarrollo, los primeros signos eran evidentes en los dos primeros años de vida. Sin embargo, el reconocimiento de estos síntomas es más complicado cuando no existe déficit en el desarrollo cognitivo y no hay retrasos significativos en la adquisición del lenguaje. En estos casos la edad de detección es más tardía y suele coincidir con la entrada del niño al colegio, donde tiene que hacer frente a mayor cantidad de demandas sociales.

INDICADORES TEMPRANOS

La detección de niños en riesgo en edades tempranas es fundamental para una derivación a programas de atención temprana que aseguren una intervención lo más pronta e intensiva posible. La figura del pediatra
es fundamental en este cometido. Es, por ello, necesario conocer las señales de alerta e indicadores tempranos de los TEA.


Señales de alerta en TEA

Señales de alerta

Inmediatas

·        No balbucea, no hace gestos (señalar, decir adiós con la mano) a los 12 meses
·        No dice palabras sencillas a los 18 meses
·        No dice frases espontáneas de dos palabras (no ecolálicas) a los 24 meses
·        Cualquier pérdida de habilidades del lenguaje o a nivel social a cualquier edad

Antes de los 12 meses

·        Poca frecuencia del uso de la mirada dirigida a personas
·        No muestra anticipación cuando va a ser cogido
·        Falta de interés en juegos interactivos simples como el “cucú-tras”
·        Falta de sonrisa social
·        Falta de ansiedad ante los extraños sobre los 9 meses

Después de los 12 meses

·        Menor contacto ocular
·        No responde a su nombre
·        No señala para pedir algo (protoimperativo)
·        No muestra objetos
·        Respuesta inusual ante estímulos auditivos
·        Falta de interés en juegos interactivos simples como el “cucú-tras”
·        No mira hacia donde otros señalan
·        Ausencia de imitación espontánea
·        Ausencia de balbuceo social/comunicativo como si conversara con el adulto

Entre los 18-24 meses

·        No señala con el dedo para compartir un interés (protodeclarativo)
·        Dificultades para seguir la mirada del adulto.
·        No mirar hacia donde otros señalan
·        Retraso en el desarrollo del lenguaje comprensivo y/o expresivo
·        Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos
·        Ausencia de juego simbólico
·        Falta de interés en otros niños o hermanos
·        No suele mostrar objetos
·        No responde cuando se le llama
·        No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen
·        Pocas expresiones para compartir afecto positivo
·        Antes usaba palabras, pero ahora no



BIBLIOGRAFÍA

Manzo-Denes Jorge. (08 de diciembre 2018). Un segundo espectro del autismo: de la conducta a la neurona. Eneurobiología, Volumen 10 Num 23 (2019), 20.

Carrascón Carabantes C. Señales de alerta de los trastornos del espectro autista. En: AEPap (ed.). Congreso de Actualización Pediatría 2019. Madrid: Lúa Ediciones 3.0; 2019. p. 333-336.


Rosa Calvo, Anna Carreres, Àngels Escorsell y Amaia Hervàs.. (2019). LOS TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA Y SU TRATAMIENTO. Documento de Posición del Consejo de Colegios de Médicos de Cataluña, 6.